Llega el verano y con él la necesidad de relajarse. Hay quien se toma un zumo verde, quien hace deporte y quien se va de vacaciones cuando quiere hacer un detox. Pero cada vez, desintoxicarse de las redes sociales, de los móviles y de la sensación de estar anclado a una pantalla, es lo que más busca la gente.
Los flip phones han vuelto. Esos móviles pequeños y con aspecto de poder romper una baldosa de cemento. Algunos solo te permiten llamar y recibir y SMSs, aislando a los usuarios de las redes sociales. Esta tendencia se ve amplificada por la nostalgia de los años 2000, en los que el entorno digital no estaba tan desarrollado.
Para aquellos que no se quieren comprometer a la compra de un nuevo teléfono, pero dudan de sus capacidades de autocontrol, proliferan las aplicaciones de bloqueo de redes sociales. Con ellas se puede delimitar el tiempo de uso de cada una de las redes, no pudiendo acceder a estas una vez se cumpla el periodo establecido. La tecnología combatiendo a la tecnología.
Y si se tienen dudas sobre cómo evitar el consumo incontrolado de redes sociales, siempre se puede acudir a X, TikTok o Instagram para buscar el paso a paso de qué hacer. En estos contenidos bajo el hashtag #detoxdigital, los usuarios dicen que lo hacen en una búsqueda de control sobre el tiempo que pierden consumiendo contenidos. Pero ¿es verdaderamente útil desinstalarse Instagram durante una semana?
La respuesta es no. Tras un estudio publicado en Scientific Reports y liderado por Laura Lemahieu, de la Universidad de Amberes, se ha demostrado que dejar de consumir contenido online durante un tiempo, no hace que nos sintamos mejor. Ese detox completo de lo digital no altera la felicidad de las personas independientemente del periodo que hayan pasado sin consumir redes sociales. Si bien algunos de los sujetos del estudio ni siquiera pudieron completar la prueba sin mirar sus pantallas durante un día, los que lo consiguieron no presentaron ninguna mejora destacable.
Por tanto, la sensación de libertad y desconexión puede proceder de un efecto placebo. El usuario podría autoconvencerse de que esta manera de interactuar con el entorno digital es beneficiosa para él, y ser más feliz simplemente porque cree que debería serlo.
De cualquier manera, este estudio destaca que lo más importante para mejorar la relación con las redes sociales y alcanzar esa felicidad no es eliminarlas completamente del día a día, sino consumirlas con mesura. No es necesario bloquear sistemáticamente el acceso a estas plataformas digitales, sino saber limitar los tiempos que se pasa en ellas, priorizando las actividades fuera de los entornos digitales que nos hacen felices. Así que, como dijo un sabio una vez: “todo es bueno en su justa medida” – Mi abuela (2026).
Para los que hagáis un detox digital en verano, os deseamos una buena desconexión y relajación durante las vacaciones. Y para aquellos que continuarán consumiendo redes sociales en la playa simplemente recordar que colocando el móvil estratégicamente debajo de la toalla podréis evitar que se sobrecaliente y continuar viendo TikToks.
¡Feliz verano!
Firmado por: Marina Villa Giménez